No quería hablar con nadie, pues
sabía bien que casi cualquier cosa podía alterar su futuro. Tomo su violín, y
se fue en marcha. Como aún no estaba del
todo segura si viajaba en el tiempo o no, solo continuo caminando a la deriva
sin propósito alguno. Se mantuvo así por unas horas y no encontraba nada que le
fuera de ayuda, que en realidad no es algo sorprendente.
Agotada, tomo un descanso, se recostó
en un pequeño pasillo, busco algunas cosas que le sirvieran para estar cómoda, y
con su violín comenzó a tocar un canción muy importante para ella, pues su
madre la había escrito cuando ella era una niña, y aproximadamente por la mitad
de la canción, volvió a viajar en el tiempo. Lo único que logro hacer fue
empeorarse las cosas para sí misma.
¡¿Qué fue lo que paso?! –Se preguntaba